INTOXICACIÓN

Por Dr. Guillermo Sánchez

La intoxicación el conjunto de alteraciones producido por la exposición y absorción de ciertos tipos de sustancia denominadas tóxicos en el organismo de un ser vivo y su manifestación en signos  evidentes objetivamente  y síntomas percibidos por el mismo. Un tóxico es cualquier sustancia sólida, líquida o gaseosa que en una concentración determinada puede dañar a los seres vivos. Los tóxicos pueden ser muy variados, los hay en plantas, animales, serpientes, peces, insectos, microorganismos, en gases naturales y artificiales, en sustancias químicas e incluso en medicamentos que según la dosis pueden actuar tóxicamente. Todos estos pueden existir en el medio ambiente accesible al hombre, ya sea de origen natural o artificial. Las alteraciones  ocasionadas por los tóxicos pueden estar dadas por el bloqueo, disminución, exacerbación  de funciones habituales en un ser vivo, junto con aquellas que actúan por efecto lesivos distintos como por ejemplo los cáusticos y ácidos.

La intoxicación puede ser clasificada:
• según la intencionalidad de la exposición como accidental o voluntaria, ó
• según la vía de absorción como  vía oral, dérmica, respiratoria, intravenosa.
Las sustancias que con más frecuencia nos pueden intoxicar son drogas, entre ellas legales como alcohol y medicamentos e ilegales como marihuana y cocaína, productos químicos de uso industrial o doméstico. Por ser numerosas no hablaremos de las sustancias a las que nos exponemos en el ámbito de trabajo desarrollando las intoxicaciones más frecuentes y la forma genérica de actuar ante la sospecha del diagnóstico.

Como primera premisa podemos decir que la gravedad de una intoxicación depende de:
• la toxicidad
• las vías de exposición y de absorción.
• la dosis, es decir la cantidad a la que está sometido un individuo.
• el tiempo de exposición.
• las condiciones del individuo también son relevantes en las consecuencias de la intoxicación

Ahora comentaremos algunas  de las situaciones más comunes de intoxicaciones:
Intoxicaciones domésticas: Son frecuentes y por sustancias con potencial tóxico diverso. Los artículos de limpieza, aerosoles desodorantes, pegamentos, pilas de botón, insecticidas y medicamentos forman parte del material doméstico de todos los hogares y constituyen un peligro tangible. Los niños suelen ser los más afectados por productos inocentemente ubicados a su alcance y aún trasvasados a envases reconocido por ellos como bebidas o alimentos.
Intoxicación por alcohol: son los efectos agudos (por  corto tiempo) del consumo excesivo de etanol  existente en las bebidas alcohólicas en concentraciones variadas produciendo efectos en el organismo con alteraciones en la conciencia, cambios en la conducta, en los reflejos,  el funcionamiento de órganos, con riesgo para la vida de la persona.
Intoxicación por monóxido de carbono: Su origen es la combustión incompleta con aporte insuficiente de oxígeno de materia orgánica como leña, carbón mineral, carbón vegetal, derivados del petróleo, gas, tabaco. Las fuentes de monóxido de carbono en el hogar son: estufas, calefones, termotanques, cocinas y calderas, salamandras, braseros, caños de escape. El monóxido de carbono es muy peligroso porque no se puede ver, ni oler y las personas se intoxican sin darse cuenta al respirar.
Intoxicación medicamentosa: Ocurre como un evento no deseado, derivado del consumo de uno o más medicamentos en forma voluntaria o involuntaria. Puede manifestarse como el  efecto farmacológico de la droga en forma exagerada o inesperada o cuando se produce una reacción no relacionada con el efecto farmacológico. Dada la habitual existencia de fármacos en el domicilio, y la poli medicación en personas ancianas, es un peligro latente.
Intoxicación alimentaria: Se produce cuando los microorganismos o sus productos conocidos como toxinas presentes en los alimentos o las bebidas ingresan en el organismo de una persona. Su presencia rara vez altera las características organolépticas (sabor, olor, color,  textura) de los alimentos por lo que las consumimos sin tener noticia de la contaminación de los mismos.  Los alimentos y los líquidos pueden contaminarse en muchos momentos del proceso de obtención, preparación, almacenamiento y manipulación. Alimentos de origen animal, como la carne de res, de ave, los huevos, los productos lácteos y los mariscos, las frutas y las verduras sin lavar, agua de consumo humano o regadío puede ser vehículos de estas intoxicaciones. La aparición del cuadro clínico es variable de acuerdo al microorganismo o la toxina causante, provocando náuseas, dolor abdominal, vómitos y diarreas en la mayoría de las veces con duración y gravedad variables y en casos menos frecuentes repercusiones como deshidratación, descompensación cardiovascular, y disfunciones en órganos  como sistema nervioso y riñones.

Precauciones dadas por los Centros Toxicológicos:
• Guardar los productos de limpieza, plaguicidas, medicamentos, bebidas alcohólicas, en lugares que no puedan alcanzar los niños pequeños.
• No guardar productos tóxicos (limpieza, plaguicidas, medicamentos) en envases de agua, gaseosa u otra bebida.
• No guardar productos tóxicos junto con alimentos.
• Conservar los productos tóxicos siempre en sus envases originales, en caso de trasvasarlos rotularlos.
• No cultivar o mantener en lugar seguro plantas que puedan ser tóxicas.
• Evitar el contacto con la piel de plantas irritantes.
• Para evitar el accidente de picadura de animales ponzoñosos, usar botas en áreas rurales endémicas, no introducir las manos entre maderas y en agujeros de troncos.
• Almacenar los líquidos tóxicos hasta un máximo del 90% de la capacidad del recipiente.
• Transportar las sustancias tóxicas a través de tuberías, recipientes o equipos cerrados herméticamente y con dispositivos de relevos de presión.
• Exigir el buen funcionamiento de equipos y dispositivos de extracción de aire si se producen en el lugar de trabajo gases, vapores, emanaciones o polvos por el manejo de sustancias corrosivas, irritantes o tóxicas.
• Instruir sobre los signos y síntomas de toxicidad que pueden producir los medicamentos o las sustancias manipuladas con el fin de reconocerlos tempranamente.
• No tomar o administrar medicación en la oscuridad, sin verificar el rotulado.
• No administrar medicación a los niños diciéndoles que son caramelos o golosinas.
• Controlar la medicación de las personas mayores sobre todo cuando hay dificultades visuales o trastornos de la memoria y del estado psíquico.
• Educar a los niños sobre el peligro de tomar o llevar sustancias desconocidas a la boca (medicamentos, plantas, frutos) o recibirlos de mano de desconocidos.
• Extremar la atención en pacientes con trastornos psiquiátricos o depresivos cuando requieran medicación, sobre todo si el riesgo de la tentativa suicida está latente.
• Sugerir la intervención de profesionales especializados (psicólogos, asistentes sociales) cuando se detecten intoxicaciones a repetición en un niño o varios niños de una misma familia.